Vie. Dic 4, 2020

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Diez grandes libros breves para leer en una sola tarde

Fuente: El Pais

Se suele considerar que la velocidad media de un lector normal está entre 200 y 300 palabras por minuto. Según ese ritmo, tardaríamos más o menos un minuto en leer una página, eso si no contamos con interrupciones, miradas furtivas al móvil o esos momentos en los que perdemos la concentración por algo que hemos recordado al hilo de lo que estamos leyendo. Una novela de unas 300 páginas, según estos cálculos, nos llevaría cinco horas si conseguimos mantenernos pegados a las páginas sin que nada nos distraiga algo que, aunque posible, muchos y muchas no pueden conseguir un día cualquiera. Por eso, y aunque nada nos guste más que una buena novela que nos tiene enganchados durante días, a veces queremos algo más breve, que podamos leer en una sola sentada. Por eso, hoy seleccionamos una decena de obras que no superan las 160 páginas (esto es, unas dos horas y media) y cuya brevedad no afecta en absoluto a su calidad.

Los recuerdos de un hombre maduro sobre sus encuentros de juventud con distintas mujeres en el París de los años 60 es el hilo conductor de Recuerdos durmientes, un texto breve de Patrick Modiano que sirve para comprobar la maestría del Nobel francés para narrar de forma sutil y evocadora. Otra gran autora, Joan Didion, también nutre de recuerdos su Noches azules, pero en este caso alrededor de un suceso tan terrible como la muerte de su hija. Para continuar con otro de los más

importantes autores vivos, Don DeLillo ha publicado recientemente un El silencio que nos adentra en otra de sus desasosegantes situaciones (un apagón mundial que deja al mundo suspendido) en la que concentra gran parte de las cualidades que le han convertido en uno de los analistas más agudos de la angustia moderna.

El formato corto se adapta especialmente bien a libros que se basan en el pensamiento libre, que asocian unos temas con otros en lo que podrían parecer divagaciones pero que, en las manos indicadas, dan pie a obras que activan nuestra mente durante mucho más tiempo del que tardamos en leerlas. Es el caso de un Tema libre en el que Alejandro Zambra reúne una serie de relatos, ensayos y crónicas en los que la reflexión de su autor se lanza en múltiples direcciones.

En otras ocasiones, hay autores que consiguen concentrar en unas pocas páginas lo que otros habría extendido a varios centenares. En El lugar, Annie Ernaux condensa todas las contradicciones y barreras que puede haber entre un padre y una hija cuando la primera asciende socialmente más allá de los orígenes obreros de su familia. La reflexión también guía a Jhumpa Lahiri en Donde me encuentro, el retrato del día de una mujer madura que cuestiona las decisiones que ha tomado en su vida.

Madame de Treymes es una novela corta en la que Edith Wharton contrapone, con ironía y sutileza, los mundos de las clases altas estadounidense y europea. De ese mundo acomodado e hipócrita de los más pudientes también nos habla Incienso, obra en la que Eileen Chang en la que una joven que va a vivir con sus tíos pasa de una clase social trabajadora a descubrir el mundo de la decadente China colonial. Una amistad de juventud es el motor de Las inseparables, novela corta inédita de Simone de Beauvoir que acaba de ser publicada en nuestro país. Para terminar, un libro de relatos: en La oscuridad es un lugar, Ariadna Castellarnau nos adentra en unas oscuras fantasías que nos revelan los mecanismos ocultos de los sentimientos humanos.

Fuente: El País