Vie. Jun 18, 2021

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Estudios de novelas dominicanas, de Alex Ferreras

Estudios de novelas dominicanas, de Alex Ferreras

Por Julio Cuevas

(Ilustraciones del Dr. Odalís G. Pérez)

La crítica literaria sobre la novelística dominicana, pocas veces se concentra en el análisis de su estructura narrativa, su universo narrativo, el entinglado de sus personajes y su contexto ficcional.

Se acude, más que a la madeja estética del texto, de su discursividad en cada escena, a resaltar la argumentación de lo allí narrado. Se privilegia su contextura semántico-discursiva, dejando a un lado su base estético-narrativa.

De entrada, el autor de este libro de ensayos críticos (“Estudios de novelas dominicanas, editora Búho, 2021, Santo Domingo, R.D), el doctor Alex Ferreras Cuevas, fija su mirada analítica en la primera de las trece (13) novelas escogidas para su estudio, se trata de “Los civilizadores”, de Horacio Read, la cual fue publicada en el 1924 (Imprenta Altagracia, República Dominicana). De acuerdo al enfoque del analista, esta semana “es la primera novela dominicana que trata de la ocupación militar yanqui de República Dominicana”. Escrita entre La Habana y República Dominicana en 1921″ (p.17).

Partiendo del enfoque temático del autor de estos ensayos, el título de esta novela se sustenta en una fina ironía, ya que la obra es una denuncia del drama socio-político que se vivía en esta media isla, durante la segunda intervención norteamericana a nuestro país. Subrayando el predominio del espíritu sobre la materia, siguiendo las pinceladas ideológicas de Rodó, en su obra “Ariel”.

Después, en el siguiente ensayo asume el estudio de la novela “Silvana o una página de la intervención” (1929), de Juan A. Osorio Gómez. Cómo se puede percibir, fue escrita cinco (5) años después de que los norteamericanos desocuparan a nuestro país. Trece (13) páginas integran esta obra y trece (13) son las novelas seleccionadas por el sujeto autor de estos ensayos.

El trece (13), es aquí, de manera consciente o no, un signo cabalístico, extraño, misterioso, que, a lo largo de estos ensayos representa una simbología que va más allá de lo mágico-religioso, para marcar otra mirada al texto y redescubrir posibles estrategias ocultas, en la selección de las obras (novelas) analizadas aquí.Estudios de novelas dominicanas, de Alex Ferreras

Al abordar lo acontecido en esa breve novela, el sujeto autor de estos ensayos nos deja sobre el aire una misteriosa pregunta: “¿Es acaso esto la profecía de una auténtica locura anunciada?”(p.77).

Como delineando la entonces impuesta dictadura de Trujillo (1930-1961), por las fuerzas militares y políticas anglosajonas de entonces.

La novela siguiente es “Cuando amaban las tierras comuneras” (1978), del poeta nacional, don Pedro Mir. Aquí se asume el mismo estilo analítico de centrarse en el semantismo discursivo, presente en el texto. Se pone de relieve, lo que el sujeto autor de estos ensayos llama “el mito del paraíso” (p.79), paraíso extraviado de nuestra nación, pero no perdido, añado yo, para defender la tierra y así regresar al país. De acuerdo al autor de este ensayo crítico, “Mir ha hecho una transposición de su libro de ensayos “El gran incendio”: Los balbuceos americanos del capitalismo mundial” (1970) a novela”(p.84). El sujeto autor cierra este ensayo planteando una sentencia tremendos ya: “Más que una novela, “Cuando amaban las tierras comuneras” es una galería de personajes y situaciones mediocres” (p.84).

En “La vida no tiene nombre”, del reciente fenecido, don Mario Veloz Maggiolo (Novela corta de 1965), el autor de este estudio crítico sobre esta novela procura circunscribe al lector en la idea de que Veloz Maggiolo, lo que hace en encubrir la revolución de abril de 1965, teniendo como base los acontecimiento de la primera intervención militar de 1916-24.

Cierto o no, no creo que debe ser lo imprescindible en ese texto, sino el tratamiento de Veloz Maggiolo, desde la lengua, ante los hechos narrativos. El mensaje y/o el enfoque ideológico de un texto, no representa el corpus estético de la obra. Ni su totalidad. De todas maneras, es un estudio que nos provoca a la indagación literaria de manera minuciosa.

El otro ensayo que moldea este libro, es sobre la novela titulada 2015 “La manipulación de los espejos” (2012), del hoy embajador, Roberto Marcallé Abreu. Esta es una de las que, junto a “Contrariedades y tribulaciones en la mezquina existencia del señor Manfredo Pemberton”(2007) y “No verán mis ojos esta terrible ciudad” (2009), forman la trilogía de novelas que inició con “Contrariedades y tribulaciones…las que, a partir del tratamiento del sujeto autor de estos ensayos, representa “el descalabro moral de la sociedad dominicana” (p.103).

Lo inesperado en este ensayo está en esto que, ni el mismo sujeto autor ha deparado, resulta y viene a ser que este ensayo fue terminado el 13/1/2012. Vuelve el trece (13), a relucir sus trazos de sortilegios, lo cual ya es una marca semiótica que ha de llamarnos la atención, para otro tipo de estudio de esta obra sobre crítica de novelas dominicanas.Estudios de novelas dominicanas, de Alex Ferreras

De nuevo Marcallé Abreu aparece en este estudio. Esta vez desde un estudio realizado por Alex Ferreras, cuando la obra estaba inédita, por lo que, observa, que no aparecen las citas de las páginas. Me refiero a su novela “Bruma de gente inhóspita” (2015).

En estos trabajos, hay también un abordaje sobre la novelística de Edwin Disla, sobre todo de sus novelas “Manolo” (2007) y “Los que comulgaron con el corazón limpio (2020).

La primera, fundamentada, a nivel temático en la recreación de la vida Manolo Tavárez Justo, el movimiento político “14 de Junio” , las hermanas Mirabal, Las Manaclas (diciembre de 1963) y la férrea dictadura de Trujillo.

“La tumba vacía”, de Arnaldo Espaillat Cabral (No encontré año de edición), se basa en la Guerra de la Restauración en la República Dominicana, basada ese episodio de nuestra historia y “dónde se iniciaron a configurarse lo “rasgos de la identidad nacional” (p.167).

“Cáceres Plasencia: El último Gavilleros” (Sin año de edición), de Joel Rivera, es también otro de los textos estudiados aquí, desde la misma perspectiva metodológica, enfoque que, aunque no estemos de acuerdo, respeto y resalto, por su tratamiento equilibrado en el enfoque crítico.

Casi cerrando sus ensayos, el sujeto autor recurre a la lectura-crítica de dos obras de su maestro y mentor, el crítico literario Giovanni Di Pietro, destacado por sus estudios sobre la novelística dominicana, desde su perspectiva temático-semántica. Me refiero a sus libros “Notas desde el Imperio” (Editora Búho, 2005) y la obra “Crónicas de Quintiliano” (Editora Búho, 2009).

Sobre estas dos obras conviene que sean ustedes, amigos lectores quienes opinen y fijen sus juicios, para lo cual hay también que dominar el la obra que estoy comentando, como totalidad textual.

El cierre formal de estos ensayos sobre la novelística dominica, se hace con la obra “Color de piel” (Editorial Santuario, 2019), de la poeta dominicana Jeannette Miller. Al leer este título, recordé a una apreciada académica, hoy doctoranda, quien asumirá la osadía de analizar una parte de la narrativa de esta autora. Aquí encontrará una voz, entre tantas voces pendientes por escuchar en Babel de las palabras, de los signos, símbolos y de los sentidos.

En fin, “Estudios de novelas dominicanas” (2021), es una muestra más de las indagatorias que hoy bordean la crítica literaria dominicana, en su amplio universo analítico, donde cada sujeto-autor, asume su estilo crítico y defiende sus referentes discursos.

Fuente: Acento.com.do