Lun. Mar 8, 2021

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Demócratas tienen entre prioridades reformar el sistema electoral de EEUU

Washington

Luego de un agitado período postelectoral y de un letal asalto al Capitolio de Estados Unidos, los demócratas planean actuar rápidamente en una propuesta de ley del nuevo Congreso para fortalecer las bases de la democracia estadounidense, argumentando la necesidad de estándares electorales federales y otras reformas.

Los estados han tenido desde hace tiempo reglas diferentes y contradictorias para la realización de elecciones, pero la elección de 2020, que incluyó cambios forzados por la pandemia para facilitar el sufragio y entonces un aluvión de demandas por el entonces presidente Donald Trump y sus aliados, resaltó las diferencias entre los estados: “Las boletas por correo ¿deben llegar para el Día de la Elección o simplemente deben tener el matasellos para entonces? ¿Está permitido votar en ausencia para todos o solamente para aquellos con una excusa? ¿Puede uno registrarse para votar el mismo día o solamente por adelantado?

Los demócratas, reafirmando la autoridad constitucional para fijar la fecha, el sitio y la manera de las elecciones federales, quieren reglas nacionales que dicen van a hacer la votación más uniforme, accesible y justa en todo el país. La propuesta haría obligatorio aceptar la votación adelantada, registros el mismo día y otras reformas que según los republicanos son extralimitaciones federales.

“Hemos visto literalmente un ataque a nuestra democracia”, dijo la Senadora demócrata Amy Klobuchar, en referencia al asalto del 6 de enero al Capitolio. “No puedo pensar en un momento mejor para iniciar una reforma democrática”.

La legislación introducida inicialmente hace dos años, llamada For the People Act (Ley para el Pueblo), daría además a comisiones independientes la tarea de trazar distritos congresionales, requeriría que los grupos políticos revelaran sus donantes de grandes sumas, crearía requerimientos de reporte para anuncios políticos en internet y obligaría a los presidentes a revelar sus declaraciones fiscales.

La posición republicana fue intensa durante la sesión previa. Entonces, el líder de la mayoría republicana en el Senado Mitch McConnell la llamó la “Ley de Protección de los Políticos Demócratas” y dijo en un editorial que los demócratas buscaban “cambiar las reglas de la política estadounidense para beneficiar a un partido”.

Aunque los demócratas controlan el Congreso por primera vez en un decenio, la suerte de la iniciativa depende de si se puede convencer a suficientes republicanos para que reconsideren una propuesta que han rechazado reiteradamente. Si no, los demócratas pudieran decidir que ya es hora de dar un paso extraordinario y difícil: eliminar el “filibusterismo”, un procedimiento dilatorio del Senado usado frecuentemente por el partido en la minoría para bloquear propuestas de la mayoría bajo reglas que requieren 60 votos para aprobar una legislación.

Los partidarios dicen que la propuesta de ley es la iniciativa electoral más significativa desde la Ley del Derecho al Voto de 1965. Los representantes demócratas prometieron hace dos años dar prioridad a la propuesta y este mes la reintrodujeron como “H.R. 1”, resaltando su importancia para el partido.

“La gente solamente quiere poder depositar su voto sin que sea un calvario”, dijo el representante demócrata John Sarbanes, que es el principal patrocinador de la medida en la cámara baja. “Es increíble que en Estados Unidos aún tenga que maniobrar en una pista de obstáculos para llegar a la urna”.

Con los planes actuales, la Cámara de Representantes debatiría la propuesta posiblemente en la primera semana de febrero. La Comisión de Reglas del Senado consideraría entonces una propuesta asociada en la cámara alta y una votación de desempate allí pudiera permitir que la iniciativa fuera al pleno del Senado probablemente en febrero, dijo Klobuchar, que se espera sea la próxima presidenta de la comisión.

Una votación pronta sería algo notable, teniendo en cuenta que el Senado casi seguramente estará lidiando con el juicio político de Trump, la confirmación de nominados del presidente Joe Biden al gabinete y otra ronda de asistencia social para enfrentar las secuelas de la pandemia.