Mar. Ene 26, 2021

Latino News

Noticias de Hazleton y el mundo

Fundado el 20 de mayo de 2013

El asalto al Capitolio

Eddy Ulerio

El asalto perpetrado por seguidores del presidente Donald Trump al Capitolio en Washington DC, es algo que no tiene precedentes en este país. No solo el ataque, sino el hecho de que un presidente de Los Estados Unidos, incitara y promoviera ese tipo de acto, que bien pudiera costarle la presidencia; a pocos días de dejar el cargo.  

Los legisladores se reunieron el pasado 6 de enero para confirma el triunfo del presidente electo Joe Biden; que ha decir verdad, lo que se iba a hacer ese día era cumplir con un formalismo, porque ya ese triunfo había sido ratificado por las juntas electorales de los estados.

El presidente Donald Trump, desde que supo los resultados de las elecciones, se ha negado a reconocer su derrota y contrario a ello, se embarcó en procesos judiciales, en un vano intento de revertir esos resultados, amparado en la simple afirmación de fraude, sin presentar pruebas fehacientes, que confirmaran su reclamo. Y como era de esperarse, cada una de las cortes evacuó un fallo en contra del equipo de campaña de Trump.

Yo creo que en un mundo donde las personas tienen ideas distintas, podemos estar en desacuerdo y continuar luchando por las cosas que cada uno piense que es importante, pero respetando al otro. Lo que no se debe, es inventar y vender una falsa realidad y llegar incluso, a la violencia y a la degradación de la democracia de un país, destruyendo una propiedad (en el caso del Capitolio) que representa precisamente eso: el símbolo de la democracia.   

La tolerancia, debe darse a partir de argumentos bien sustentados, donde las personas difieren por puntos de vistas distintos.  No, el espíritu imperante después de las elecciones, donde hemos sido testigos de cómo los partidarios de Trump, se enfrascan en discusiones, sin el más mínimo análisis en la sustentación de las cosas que defienden como verdades absolutas.

Donald Trump ganó la presidencia de este país en el 2016, porque basó su campaña en un populismo, mezclado con un falso nacionalismo que le ayudó a conseguir el voto de mucha gente, que quiso romper con la política tradicional y con muchas otras cosas: como el problema de la inmigración ilegal, Estados Unidos primero, un presidente fuerte y autoritario, que impogan leyes acorde a sus creencias religiosas con la desaprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo y el tema del aborto, entre otros. El era el candidato que ofrecía todas esas cosas. No obstante, su elección estuvo marcada por irregularidades que involucró a un gobierno extranjero. Sin embargo, el partido contario, siguió el protocolo requerido. La justicia por su parte, hizo las investigaciones que entendió debía hacer y fueron condenados algunos de los ex-colaboradores del presidente por su relación con Rusia previo a las elecciones.

Trump, no ha sido capaz de reconocer que la gran mayoría de la población votó en su contra, que su discurso divorciado de sus acciones, sus mentiras recurrentes, la invención de teorías conspirativas para justificar su ineptitud para combatir el Coronavirus, su irrespeto hacia personas y funcionarios cercarnos; todo esto le costó su no reelección y en vez de aceptar su derrota, optó por agitar a sus seguidores con un discurso incendiario. Les hizo creer en su dicurso en la Casa Blanca que defiendían lo justo, que marcharan hacia el Capitolio a manifestar su desacuerdo con los resultados de las elecciones y lo que sucedió horas después, fue un acto de vandalismo y terrorismo doméstico que pusieron en juego la democracia de este país. El día siguiente del asalto, el presidente Donald Trump se decantó condenando los hechos (que era lo más idóneo) y llamando a la paz; cuando él mismo, encerrados en una carpa junto a familiares y amigos, celebraba el apoyo de sus seguidores, sin la más mínima preocupación de lo que pudiera pasar.Pedir luego excusa y llamar a la calma, no le va a devolver la vida a los muertos de ese asalto.

Como país, somos el hazme reír del mundo. Ahora se espera que los estadounidenses pensemos en el país, no en partidos políticos, que apoyemos al nuevo presidente para combatir el Coronavirus, fortalecer la economía y que volvamos a ser el gran país diseñado por los padres fundadores.