Vie. Jun 18, 2021

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La libertad que brinda el perdón en tu vida

La libertad que brinda el perdón en tu vida

La falta de perdón y la falta de amor tiene un alto poder de destrucción no solo en el campo de la salud psicofísica y mental, sino también en nuestras relaciones interpersonales, así como en todos los ámbitos de nuestra vida.

Cuando depositamos nuestra confianza en personas que nos defraudaron, que nos lastimaron, esta confianza puede ser difícil de recuperar, dependiendo de varios factores, como la magnitud, gravedad y duración del evento, así como las abrumadoras consecuencias que ocasionó heridas emocionales que necesitan ser curadas. Sin embargo, el ejercicio del perdón es fundamental, aunque no es fácil de ejercitar cuando estamos heridos.

Sin embargo, esto va más allá de una cuestión moral, no solo por nuestras relaciones sociales, sino también por el impacto significativo en nuestra salud mental y emocional. En otras palabras, cuando no perdonamos a quienes nos han lastimado, estaremos experimentando el sabor amargo del dolor y los lazos de resentimiento que nos enferman y encierran nuestras vidas. Quisiera reiterar que el ejercicio del perdón no es solo una cuestión espiritual, ética y moral, sino también de salud mental y emocional para todos los involucrados.

No solo lo necesitamos, sino sobre todo tenemos el deber de practicar el ejercicio del perdón para nuestro proceso de autoliberación, no esperando que los demás se arrepientan o rediman sus impensables pasos para que se libere de las ataduras que nos unen a la amargura que provocan los desencuentros y limitaciones en nuestras relaciones interpersonales.

Nuestra calidad de vida y la resolución de una vida en paz no debe depender de la postura y decisión de nadie, ya que no todo el mundo tiene la madurez, comprensión o incluso conciencia de sus actos incalculados. Mientras tanto, ¿permitiremos que nuestro cuerpo y nuestra “alma” se enfermen? ¿Hasta qué punto permitiremos que otros gobiernen nuestras vidas y nuestra salud?

A menudo, perdonar no es un proceso fácil, pero debe desarrollarse principalmente como un proceso de autoliberación. Además, no tenemos derecho a juzgar a nadie, ya que todos estamos en un proceso evolutivo ofreciendo los recursos disponibles en ese momento específico.

No estoy defendiendo los errores, estoy defendiendo el valor moral del perdón. Quien ataca, falta al respeto o daña a los demás necesita la corrección necesaria para que exista la posibilidad de no reiterar el error; pero la reprensión no significa venganza, sino posibilidad de reflexionar sobre lo que estamos plantando en nuestra vida. El hecho de que exista justicia no significa la falta de perdón, sino la posibilidad de autopercepción y conciencia de nuestras acciones ante los demás, la sociedad, nosotros mismos y la vida.Después de todo, ¿quién de nosotros es perfecto?