Sáb. May 8, 2021

Latino News

Noticias de Hazleton y el mundo

Fundado el 20 de mayo de 2013

La verdad como estrategia política

En una campaña política se aconseja a los candidatos que el discurso debe estar en consonancia con las demandas sociales y la aspiración de las mayorías; por consiguiente, el candidato debe abrazar las luchas del pueblo que le puedan generar impacto a su candidatura. Es por eso que muchos dicen cosas que luego no cumplen o cambian de posición una vez que pasa la campaña electoral.

Así las cosas, la mentira, como en el amor, siempre ha formado parte de la estrategia de campaña porque lo que se busca es convencer; por eso, he comenzado a sostener la idea de que en la época de las redes sociales la nueva forma de hacer política debe ser decir la verdad porque esta es una sociedad diferente y pragmática que valora más la sinceridad que el sofisma.

Por ejemplo, en el fragor de la campaña Leonel Fernández y Alfredo Pacheco se mostraron de acuerdo con que a los ciudadanos se les concediera el 30% de los fondos de las AFP, pero ahora han cambiado el discurso y se oponen. Incluso Leonel dijo que los contribuyentes eran los dueños legítimos de ese dinero y que si lo solicitaban se les debería entregar, pero hoy dice que no está de acuerdo con eso y que el gobierno es quien debe solucionar los problemas de la ciudadanía.

Lo mismo ha sucedido con Ito Bisonó, Ministro de Industria y Comercio quien en campaña hizo una serie de pronunciamientos sobre el precio de los combustibles explicando una famosa fórmula que, según él, lo que buscaba era explicar la manera en cómo se calculan los impuestos, pero en el fondo sabe que no era eso lo que perseguía. Hoy la población le encrespa su discurso y ha tenido que empezar un media tours por programas de radio y televisión tratando de aclarar lo que dijo, sobre todo porque su imagen se ha visto afectada.

Con relación al estado de emergencia y el toque de queda, diferentes figuras de relevancia social, política y de la medicina, algunos de ellos hoy ostentan posiciones en el gobierno, manifestaron en reiteradas ocasiones la improcedencia de dichas medidas, que no había necesidad de estados de emergencia y aprobarlos en el Congreso era todo un dilema. Sin embargo, hoy enmudecen ante la realidad agreste que les golpea el rostro.

Ahora bien, ¿actuaron mal estas personas? Desde el punto de vista meramente estratégico, no; ellos hicieron lo que manda el librito: asumir una causa de interés para las mayorías o el discurso que convenía como oposición. El gran problema aquí es que esa estrategia tan socorrida ha generado que la población no crea en los políticos por entender que sus palabras son huecas. Seguiré reiterando que el nuevo estilo de hacer política debe ser decir la verdad aunque estemos en la época de la posverdad