Sáb. May 8, 2021

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“The Buck Stops Here” y su Aplicación a la Tensión Política en la Metrópoli

Por Alejandro Lladó**

Artículo de opinión                                    

​El 20 de enero se supone que juramenten el presidente Joe Biden y la vicepresidenta Kamala Harris, terminando con la presidencia de uno de los ejecutivos más belicosos, en la historia de Estados Unidos. Durante estos cuatro años la metrópoli norteamericana, a vivido la manifestación de divisiones y sentimientos raciales más aguda desde las protestas en contra de la segregación en los 1960s. Peor aún este cuatrienio en la nación norteamericana a finalizado con una pandemia que a dejado, casi 400,000 muertes en esa nación en gran parte por la incompetencia, de Donald Trump.

Esperemos que la próxima administración logre unir la nación y sanar las heridas por el caos político y económico de los últimos 4 años.
​Por fin, una cantidad notable de republicanos se está comenzando a distanciar del presidente, después de los actos de vandalismo y violencia en el capitolio la semana pasada.

Trump incitó a la violencia en su discurso al expresar que había que “salvar la democracia”, de lo que argumentaba que era un fraude masivo electoral.
 Posterior a que la manifestación multitudinaria se desembocará en violencia, este ejecutivo no a sido agresivo en condenar los actos de estos manifestantes y no asume responsabilidad alguna. 

Donald, alega que estos seguidores usaron su libre albedrió al destruir propiedad y provocar confrontación en el capitolio federal, pero hay que reconocer que Trump ha empoderado a estos seguidores. Sin embargo, como bien tenía pegado en su oficina el expresidente Harry S. Truman, en su presidencia, “The Buck Stops Here”

​Este empoderamiento inició en junio de 2015, día que Trump acusó a los inmigrantes indocumentados de traer crímenes y violar norteamericanos. Con las victorias de Donald, en las primarias y las elecciones generales de 2016, muchos de estos grupos que respaldaban la “supremacía blanca” se sintieron en libertad de discriminar y atacar violentamente a grupos de minorías raciales.

El péndulo de Estados Unidos retrocedió en estos cuatro años, luego de haber elegido un presidente afroamericano en el 2008 y haberlo reelegido en el 2012.
El papel de Estados Unidos en la política internacional decayó en este cuatrienio, con la narrativa “The America First” y “American Carnage”.
Con esta política se promulgó la construcción de un muro contra México, país vecino y una guerra comercial con la premisa de proteger a los obreros norteamericanos. La reputación de Estados Unidos como un aliado de los derechos humanos desapareció con esta presidencia.

​Ya es hora de que Donald, asuma responsabilidad y le pida disculpas a la nación por haber incitado a la violencia el 6 de enero. 
El próximo paso sería aceptar la victoria del exvicepresidente Joe Biden, y convocar a un llamado para la unidad nacional en el cuatrienio entrante.
 Si el presidente actual no le pone punto final a el desasosiego nacional por los actos violentos de la semana pasada y los planificados para el fin de semana previo a la inauguración de Biden, el vicepresidente saliente y el gabinete ejecutivo deben incapacitarlo por la enmienda 25. 

Al gabinete ejecutivo invocar esta enmienda, el vicepresidente Pence presidiría esta semana para lograr una transición de poder pacífica y le pondría punto final a este capítulo de la historia racial de Estados Unidos.

La cámara de representantes controlada por el partido demócrata votó para residenciar al presidente Donald Trump, aun sabiendo que las posibilidades de que sea removido de su cargo antes del 20 de enero son mínimas. 

Aun con eso es la táctica que yo hubiera proseguido como presidente de la cámara de representantes por dos razones; 1) Serviría como mecanismo de presión para que el gabinete del ejecutivo remueva al presidente por incapacidad y 2) Crearía presión para que el comité nacional republicano no permita que Donald corra como candidato en el 2024, para la presidencia u otro cargo político.

​Con el tiempo sabremos las posibilidades de éxito de una acusación criminal o una reclamación de daños y perjuicios por incitación a la violencia, dirigida a Donald Trump. Por el contrario, conociendo la dificultad de encontrar culpable a un exmandatario con el requisito de jurado unánimes, que se extendió el año pasado a juicios por jurado estatales, la única oportunidad razonable de sancionar a este presidente saliente es crear presión pública para que el gabinete lo remueva y no se le permita volver a correr para cargo político alguno.

​“The Buck Stops Here” y los senadores demócratas y republicanos tienen la responsabilidad luchar por una remoción urgente de Trump y evitar que este narcisista vuelva a postularse para cargo alguno.

Un rayo de esperanza es que varios representantes republicanos votaron a favor de residenciar a Donald, incluyendo la hija del exvicepresidente Dick Cheney. 
La metrópoli norteamericana tiene dos opciones: ¿ajusticiar a este presidente y evitar que otros presidentes inciten a la violencia en su tiempo en el poder o no actuar y crear un precedente en que cada vez que un ejecutivo incumbente pierda la elección, provoque a la violencia? 
La respuesta se estudiará por décadas y siglos en los cursos de historia de Estados Unidos.

**El autor tiene unaMaestría en Economía y es Estudiante de Derecho.